Argentina, Brasil y Paraguay
- 23 ago 2015
- 7 min de lectura
A los efectos de escaparme del caos de la city porteña y poder disfrutar un poco de la naturaleza, emprendí viaje hacia la Tiple Frontera (Misiones, Brasil, Paraguay) la última semanita de Julio de 2015.
Contrate un paquete turístico y tuve la dicha de viajar con un contingente de personas extraordinarias. Viajamos en micro más de 20hs, lo que me llevo a conocer vida y obra de cada una de ellas.
Lo primero que conocimos fue MINAS DE WANDA , en Misiones. Es un yacimiento de piedras semi preciosas, a cielo abierto, descubiertas en 1976. Según nos contó el guía local, hace 150 millones de años se formó el basamento en el que se apoya la provincia de Misiones. Su origen geológico se debe a que la Provincia se encuentra sobre el Macizo de Brasilia. La tierra misionera sufrió movimientos de lava provenientes del centro de la tierra y este provoco que al enfriarse la lava, gran cantidad de burbujas de gas quedaran atrapadas y dieran vida a este exótico basalto conformado por piedras semipreciosas.
Este Basalto misionero tiene un 93% de óxido de hierro, de ahí el color de nuestra tierra colorada.
En Minas de Wanda podes encontrar una múltiple variedad de piedras, cristales de cuarzo, ágatas y topacios, además de las famosas amatistas violáceas, entre otras. Dicen que las piedras tienen propiedades energéticas, yo particularmente creo que es cierto, y será creer o reventar, pero realmente esta parada técnica fue clave para que todo el viaje se desarrollara de una forma inigualable.

Volvimos a subirnos al micro, aun nos quedaba un pequeño trecho por delante para llegar a nuestro hotel en Foz do Iguaçú
Al dia siguiente, emprendimos viaje para sumergirnos en el Parque Nacional Iguazú y conocer asi las Cataratas de lado Argentino.
LAS CATARATAS.

Están formadas por 275 saltos, el 80 % de ellos se ubican del lado argentino. Un dicho popular afirma que en el espectáculo de las Cataratas, del lado argentino se encuentra el escenario y del brasilero la privilegiada platea.
Las Cataratas, se encuentran ubicadas a 17 kilómetros de la desembocadura del Río Iguazú en el Río Paraná, punto en el cual se encuentran las fronteras de Argentina, Brasil y Paraguay, y en el que se encuentran las ciudades de Puerto Iguazú, del lado argentino, y de Foz do Iguaçú del lado brasileño.
“Río Iguazú “ en guaraní significa “Agua Grande” y vaya que es cierto, es de una inmensidad incalculable!
Gregorio Lezama fue el primer propietario de estas tierras y, por considerarlas de escaso valor, las vendió en un remate público cuyo anuncio rezaba “bloque de selva que linda con varios saltos de agua”.
Su siguiente dueño, Domingo Ayarragaray, lo promovió parcialmente, colocando un hotel y caminos para que los visitantes pudieran ver los saltos y explotó el tesoro maderero del lugar hasta que fue adquirido por el gobierno del Presidente Hipólito Yrigoyen.
Luego de esta incorporación al patrimonio nacional, el 9 de octubre de 1934 fue declarado Parque Nacional a través de la Ley 12.103.
En 1984 el Parque Nacional Iguazú fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) para la preservación y difusión universal de su importancia natural y cultural excepcional para la herencia común de la humanidad.
El 11 de noviembre de 2011 las Cataratas del Iguazú fueron seleccionada como las Nueva Maravilla Natural del Mundo, en una votación mundial organizada por la Fundación suiza New Seven Wonders, calificación que comparte con otros seis destinos en el mundo: el Amazonas, la Bahía de Ha Long, la isla de Jeju, el Río Subterráneo de Puerto Princesa, el Parque Nacional Indonesio de Komodo y la Montaña de la Mesa.
En 2013, nuevamente la UNESCO galardona al Parque Nacional Iguazú como Valor Universal Excepcional, al tratarse de un territorio de importancia cultural y natural tan extraordinaria que trasciende las fronteras nacionales y cobra importancia para las generaciones presentes y venideras de toda la humanidad”. Asimismo, esta belleza excepcional tiene su propia leyenda.. Según se cree hace muchos años, habitaba el río Iguazú, una enorme y monstruosa serpiente cuyo nombre era Boi.
Los indígenas guaraníes debían una vez por año sacrificar una bella doncella y entregársela a Boi, arrojándola al río.
Para esta ceremonia se invitaba a todas las tribus guaraníes, aún a las que vivían más alejadas.
Fue así que un año llego al frente de su tribu, un joven cacique cuyo nombre era Tarobá; el cual al conocer a la bella doncella india, que ese año estaba consagrada al sacrificio y cuyo nombre era Naipí, se reveló contra los ancianos de la tribu y en vano intentó convencerlos que no sacrificaran a Naipí.
Para salvarla sólo pensó en raptarla y la noche anterior al sacrificio cargó a Naipí en su canoa e intentó escapar por el río.
Pero Boi que se había enterado de esto, se puso furiosa y su furia fue tal que encorvando su lomo partió el curso del río formando las cataratas, atrapó a Tarobá y a Naipí.
A él lo transformo en los árboles que hoy podemos ver en la parte superior de las cataratas y a la cabellera de la bella Naipí en la caída de las mismas.

Luego se sumergió en la Garganta del Diablo, y desde ahí vigila que los amantes no vuelvan a unirse ... pero, sin embargo, en días de pleno sol, el arco iris supera el poder de Boi y los une...
Sabiendo esto, estamos listos para comenzar el recorrido.
Llegamos con nuestro coordinador , Gabriel, al Parque Nacional Iguazú. Nos subimos al tren ecológico, hasta la estación “Garganta del Diablo” donde realizamos una caminata por la pasarela, cruzándonos en nuestro camino con numerosas mariposas de hermosos colores, aves y coatis. El ruido del agua va generando la expectativa. Hasta que finalmente sucede la magia, se llega al balcón de Garganta donde las emociones se apoderan de uno, se pone la piel de gallina, y si fijas la mirada mientras el agua está cayendo, en esa abrupta caída de casi 5.000 m³ de agua por segundo que son arrastrados por el río Iguazú con una potencia abismal, es muy fácil dejarse ganar por el vértigo. Hay que dejar para otros ámbitos el racionalismo de las palabras. Sentir lo que transmite. Cerrar los ojos, llenar los pulmones de aire puro, sumergirse en el sonido y en la encanto del lugar.
Luego hicimos dos circuitos más, el Inferior, donde caminamos por las pasarelas hasta los Saltos Dos Hermanas, Chico y Ramirez, y el circuito Superior , que se encuentra trazado de pasarelas por encima del filo de las caídas de agua, lo cual permite una vista vertical, en ambos nos perdíamos entre la naturaleza, la paz, y los arcoíris que nos regalaba el paisaje.
Por la noche, para relajarnos nos deleitamos con un lindo Show de Baile y una rica caipirinha.
Al dia siguiente conocimos cataratas, pero esta vez de lado Brasilero.
De este lado no hay tren ecológico, pero teníamos un ómnibus para transportarnos, asi que nos subimos y fuimos hasta la última estación. Cuanta verdad que Brasil tiene “privilegiada platea!” Fuimos al Mirador de La Garganta de Diablo, donde literalmente nos empapamos, también está la posibilidad de subirse al ascensor panorámico que alcanza 27 metros de altura. Luego de eso, nos hicimos los valientes y realizamos el “MACUCO GRAN AVENTURA” altamente recomendable para los amantes de la naturaleza y adrenalina. Recorrimos la selva en ship, la guía nos fue contando un poco acerca de la naturaleza, el sol atravesaba entre las copas de los árboles y los colores del atardecer nos fueron atrapando.
Llegamos al momento más esperado del paseo EL GOMON. Nos pusimos los pilotos y chalecos, y nos subimos. Comenzamos a navegar en el rio, el piloto aceleraba y desaceleraba al ritmo de las olas, pasamos por debajo de las cataratas, gritos emoción, adrenalina, la sensación hacia algo inusual, mojarse con la lluvia de las cataratas! Estos son los momentos que muy pocas veces en la vida podemos testigos. Cuanta inmensidad. Cuanta belleza! "La pucha que vale la pena estar vivo! " , diria mi abuela.

Lentamente nos fuimos despidiendo de Brasil, para emprender viaje hacia Asunción, Capital de Paraguay. En Camino hacia Asunción, conocimos a Inocencio, nuestro guía local, una persona humilde con mucho corazón, cultura y pasión en su profesión. Quien nos llevo a conocer Caacupé, según nos explicó Inocencio, Caacupé es una palabra derivada del guaraní Ka'akupe que significa "detrás del monte" es la capital del Departamento de Cordillera. Más conocida como la "Capital Espiritual del Paraguay" porque cada 8 de Diciembre llegan cientos de miles de peregrinantes de todo el país para homenajear a la Virgen de los Milagros de Caacupé.
El principal atractivo es el Santuario Nacional de la Basílica de Caacupé, que es una de las Iglesias más grandes del país y hogar de la figura de la Virgen. En donde tuvimos la posibilidad de acceder.

Luego fuimos a La Laguna Azul de Ypacarai, de una belleza asombrosa, es famoso por sus aguas azules y cristalinas. El lugar es de un romanticismo y encanto increíble, algunos lo llaman “la cuna de los sueños”. Es ideal para ir a pasar la tarde, tomarse unos matetes o terere, relajarse y llenarse paz.

Nos alojamos en el Hotel descansamos un poco, ya se acercaba el final del viaje, al dia siguiente, nuestro último dia, nos levantamos temprano y recorrimos el casco histórico de Asunción, La Plaza Independencia, El Museo Casa de la Independencia, que pertenecía al español Antonio Martínez Sáenz y fue construida en 1772. La Catedral, en honor a la Virgen Nuestra Señora de la Asunción. Tambien dimos un paseo por el shopping y la Feria.
Jamás en mis 23 años imagine que iba a visitar Paraguay, no es un destino turístico que me llamará la atención, Vi a Asunción un tanto abandonada, descuidada, pero si hay algo que tengo para destacar es la humildad y el cariño de la gente. Que nos trataron en todo momento con mucho respeto y amabilidad.
Ultima noche, como despedida para cerrar esa hermosa semana, fuimos con el grupo a un Canto Bar, a brindar, desafinar, pero por sobre todo reírnos y pasarlo bien.

Viajando no solo podes conocer diferentes culturas y lugares asombrosos, sino personas hermosas también, como fue mi caso. Fueron muchas horas las que pasamos juntos y en esa semana fuimos como una gran familia. Donde en todo momento reino el compañerismo, la solidaridad, la alegría y la buena energía. Creo que solo los que estuvimos presentes en ese viaje, sabemos que ahí hubo magia, química, cariño.
Volvi a Capital FELIZ, volvi cargada de energía, volvi con aprendizajes y volvi con amigos.
A todos los que fueron parte de esta aventura les agradezco de corazón por este viaje tan placentero! Cataratas, es un lugar que no se puede describir con palabras. Hay que ir ! Por mi parte quede enamorada. Sin dudas fue un viaje inolvidable.






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